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Escrito por BusinessPeru   
miércoles, 15 de julio de 2009
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País ganador
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El Perú podría salir beneficiado de la crisis.

• La crisis económica internacional está configurando dos grupos de países: los perdedores (la mayoría de naciones) y los ganadores (unos cuantos elegidos).
• El Perú podría convertirse en uno de los países beneficiados con la difícil situación global.
• De acuerdo a los especialistas, existen sólidos fundamentos para esperar una próxima gran recuperación de nuestra economía.
• Adicionalmente, el potencial de crecimiento de los sectores productivos hace atractiva a la plaza peruana para los inversionistas internacionales.

La crisis financiera internacional está configurando un escenario global en el que se pueden apreciar claramente dos extremos: aquellos países que han exacerbado extraordinariamente sus desequilibrios macroeconómicos y los que no han experimentado tal fenómeno. Estos últimos muestran crecimientos positivos en medio de una de las peores recesiones que ha enfrentado el mundo.

Incluso la crisis misma está potenciando el atractivo de algunos países como receptores de la inversión privada, en un ambiente de abundante liquidez y de escasos destinos rentables. Así, el desenlace de la actual coyuntura está dibujando un panorama promisorio para dichos países, que pueden ser considerados como los afortunados ganadores de la crisis. El Perú podría ser uno de ellos.

Existen elementos que permiten avizorar un panorama alentador para la economía peruana. En general, el manejo responsable de la economía en las últimas dos décadas y el potencial de crecimiento que ésta registra han convertido al Perú en un país muy estable, sólido y atractivo. Es más, se trata de uno de los pocos países que va a registrar un crecimiento en su PBI este año. Esta carta de presentación podría abrirle las puertas para formar parte del selecto grupo de economías ganadoras frente a la crisis.
Panorama global.

Una mirada al paisaje económico mundial permite distinguir dos conjuntos de países que se diferencian cada vez más: por un lado están las economías que han ingresado a una etapa de franca recesión; por otro, los países que mantienen tasas de crecimiento positivas y que gozan de buenas perspectivas para el futuro.

En el primer grupo se pueden señalar a Estados Unidos, la Comunidad Europea, Europa emergente y Japón, según refiere un reporte del Scotiabank. El otro círculo reúne a los países emergentes más grandes, como China, India y Brasil, pero también incluye a países más pequeños como Colombia, Chile y Perú.

Las fortalezas que expone este segundo grupo van más allá de las tasas positivas de crecimiento. Se trata de países cuyos mercados han crecido ordenadamente, sin burbujas internas que provoquen grandes desequilibrios, que no han estado comprometidos con instrumentos financieros tóxicos y no registran desbalances macroeconómicos importantes. Otros rasgo importante: son plazas productoras de commodities, lo que les permite morigerar la desaceleración económica, gracias a la recuperación del precio de los metales.

Nuestro país.
Sin duda, el Perú goza de estas características y continúa siendo uno de los países menos golpeados. Aunque, a juzgar por los últimos resultados, es innegable que la crisis está impactando más de lo esperado en el desempeño de la actividad productiva. En este sentido, lo más notable es la contracción en la tasa de crecimiento de la economía: de 9,8% en 2008 a una ta-sa proyectada para este año entre 2% y 3%.

No obstante, si lo comparamos con otros países de la región, como Brasil o Chile, el Perú resulta el menos perjudicado, pues esos países ya han caído en recesión. Incluso recientemente Colombia se ha sumado a los países que han acumulado dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo (que es la definición técnica de recesión).

Lo cierto es que mantener una proyección positiva de crecimiento en medio de un vendaval de escala global sólo es posible gracias a los fundamentos macroeconómicos que registra nuestro país.

Los fundamentos.
El soporte de la estabilidad de la economía peruana es esencialmente el equilibrio en los aspectos macroeconómicos. Entre ellos están el saldo de la balanza de pagos, que ha hecho posible una acumulación cuantiosa de reservas internacionales netas (RIN) en los últimos años, a tal punto que somos uno de los países con mayor RIN, como porcentaje del PBI. Es decir, contamos con dólares suficientes para afrontar una crisis de balanza de pagos, que es un peligro que en estas circunstancias normalmente enfrentan las economías emergentes. Lo típico en este caso es que cuando los flujos de capitales salen de estas economías, presionan a las monedas nacionales hacia la devaluación.

«Si los países no poseen suficientes reservas en moneda extranjera no tienen más alternativa que devaluar su moneda. Eso no sucede en el Perú, pues tenemos 33 000 millones de dólares de RIN. Esto constituye un fundamento importante», considera César Liendo, analista senior del área de Estudios Económicos del Scotiabank.

Lograr, incluso en periodos de crisis como el actual, una cuenta corriente positiva (como se estima para este año) es otra arista de la fortaleza del nuestro país.

Sector fiscal y sistema financiero.
Por el lado fiscal se constatan también los resultados saludables. Pese a que este año se va a producir un déficit fiscal (que se proyecta aproximadamente en 2% del PBI), en los últimos tres años hemos alcanzado supe-rávits de entre el 2% y 3% del PBI. Según César Liendo, lo interesante es que este último déficit fiscal es fácilmente financiable, porque el Perú ha acumulado más de 9% del PBI en ahorros del sector público. Sin embargo, hay que señalar que una parte de este ahorro es involuntario, porque no se ha podido acelerar el gasto público. Perú es un país que prácticamente nunca había logrado acumular ahorros importantes; ahora los tiene y los está utilizando para financiar el Plan de Estímulo Económico.

Otro puntal sobre el que descansa la estabilidad económica de nuestro país es un sistema financiero sólido y con buena salud, gracias no sólo al acertado manejo del riesgo por parte de las instituciones financieras, sino también al apropiado marco regulatorio.

Los daños que hubieran ocasionado los choques externos en el sistema bancario han sido atenuados por la progresiva desdolarización de la economía. «Los depósitos y créditos en dólares representan todavía más del 50% del total, pero es un porcentaje mucho menor a lo que se veía a fines de los noventa», acota Juan Carlos Odar (foto), analista senior del área de Estudios Económicos del Banco de Crédito del Perú.

Asimismo, no somos tan vulnerables a la crisis global por otra consideración: la baja exposición que tenemos ante la caída del comercio internacional. A pesar de todos los esfuerzos de los últimos años por abrir aún más la economía, el Perú, en comparación con otros mercados emergentes, es aún una plaza relativamente cerrada. «No somos como México o Colombia, economías mucho más abiertas. Por eso la tormenta internacional va calar menos en el Perú que en esos países», asevera Juan Carlos Odar.

Amplio potencial.
Estos elementos explican la solidez de la economía peruana y también son tomados en cuenta por los inversionistas. Ahora bien, si se agrega a todo eso el hecho de que el Perú tiene mucho potencial para crecer, su atractivo se incrementa. «Los inversionistas no ingresan a mercados que tienen poco espacio para crecer. En el Perú no sucede eso, sino todo lo contrario», asevera César Liendo.

En efecto, existen muchos sectores que exhiben un amplio margen para continuar expandiéndose. Por ejemplo, el nivel de bancarización es todavía bajo y la demanda insatisfecha por viviendas es aún elevada; lo mismo sucede en el sector de las telecomunicaciones o en la infraestructura misma del país, entre otros. Eso brinda grandes alternativas a las empresas que buscan oportunidades de inversión.

«La existencia de una extraordinaria demanda efectiva insatisfecha se debe a la dinámica de crecimiento de los últimos años, que ha ampliado la clase media, y también a que hay una clase emergente que requiere más servicios. Esto, sin duda, es muy atractivo para los inversionistas», recalca Hugo Perea (foto), gerente de Estudios Económicos del BBVA Banco Continental.

Factores adicionales.
Pero hay más elementos que convierten a nuestro país en una plaza interesante. A diferencia, por ejemplo, de Estados Unidos –cuyo déficit fiscal podría alcanzar el 13% de su PBI este año, y con una deuda acercándose al 100% de su producto–, el Perú no va a salir endeudado de la crisis, pues su plan de estímulo fiscal se está financiando con recursos propios.

Tan importante como lo anterior es el hecho de que este plan prioriza el gasto de inversión en infraestructura. «Eso se traduce en mayor productividad para la economía en general y también en mayor rentabilidad para las empresas locales y para los que inviertan en el país», aclara Hugo Perea.

Por otro lado, los tratados de libre comercio y la disposición hacia una mayor apertura al mundo constituyen una buena señal para el capital foráneo, porque implican que en el Perú los inversionistas extranjeros gozan de un trato similar al capital nacional.



Modificado el ( jueves, 19 de agosto de 2010 )
 
 

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