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El dinamismo que experimenta la economía peruana en los últimos años está expandiendo de manera extraordinaria la práctica del Derecho en nuestro país. Conforme los mercados han ido creciendo y sofisticándose, el ejercicio de esta disciplina se ha adaptado a las nuevas y cambiantes necesidades. Con ello, su importancia está creciendo de forma notable, al punto que hoy en día la asesoría legal es imprescindible tanto para las empresas privadas como para el sector público.
Este tipo de servicios abarca mucho más de lo que usualmente suponemos. La especialización del ejercicio del Derecho, que se inició en los años noventa, hoy se ha profundizado. La oferta es amplia y los bufetes de abogados, que son los que dominan el mercado, enfrentan una creciente demanda a pesar de la complicada coyuntura del entorno global. Las perspectivas son más que interesantes, sobre todo si se tiene en cuenta la expectante situación de nuestra economía frente a la eventual recuperación del mercado mundial. La expansión. A la par del crecimiento económico local, la base de clientes de los estudios de abogados se ha incrementado durante los últimos lustros. Pero no solo ha ocurrido eso, además el ejercicio de esta disciplina ha sufrido notables transformaciones. El desarrollo del mercado de capitales, el avance del mercado financiero, el auge de las inversiones y la regulación de los mercados son algunos de los principales factores que han motivado este drástico cambio. El desenlace ha sido un inu-sitado dinamismo de la demanda por los servicios de asesoría legal. «El segmento de estudios de abogados corporativos –es decir, aquellos dirigidos a atender a las empresas– se ha dinamizado y ampliado notablemente desde la década de los noventa», manifiesta Jorge Pérez-Taiman, socio principal del estudio Muñiz, Ramírez, Pérez-Taiman & Luna Victoria Abogados. Importante continuidad. Pérez-Taiman explica el auge de este mercado en función de la continuidad de las políticas seguidas desde comienzos de la década pasada. En particular, según este especialista, ha resultado determinante la confianza que se transmite a los inversionistas (tanto nacionales como extranjeros) desde entonces, y que se mantiene hasta ahora. Un hito importante fueron las grandes privatizaciones que se llevaron a cabo en los años noventa, que dieron un impulso particular a los estudios de abogados. Estas privatizaciones atrajeron mucho capital y empresas al país, lo que estimuló la demanda por servicios legales. Ante esto, los estudios de abogados reaccionaron expandiéndose y creando áreas que antes no existían. Además, la necesidad de operar en más de un idioma se hizo apremiante. El ejercicio del Derecho requirió, en aquel entonces, del manejo de conceptos propios del derecho anglosajón, ya que buena parte de la normatividad que se estableció fue importada. Se trató de un proceso necesario, en el que los estudios de abogados tuvieron que adaptarse a los requerimientos de sus clientes.
«Al producirse el incremento de la inversión privada, a través de las empresas existentes y la constitución de nuevas sociedades, se generó un aumento en las actividades de los estudios de abogados», afirma Humberto Medrano, socio de Rodrigo, Elías & Medrano Abogados. Tendencia creciente. A mediados de la década pasada ya era claro que el rol de los abogados estaba repotenciándose. No solo eran solicitados para resolver litigios, también eran requeridos en forma creciente para asesorar procesos de fusiones, adquisiciones, pri-vatizaciones, emisión de instrumentos financieros, etcétera. Tal tendencia se está a-crecentando y en la actualidad el papel de los abogados se ha vuelto vital para los mercados. «El rol del Derecho en cualquier mercado es esencial, pero entendido en su conjunto: como el ejercicio de las normas legales y también teniendo en cuenta la estructura judicial y administrativa del Estado. Además están la cultura y las costumbres legales vigentes en la economía. También destaca el nivel profesional de los abogados corporativos», precisa Luis Pizarro, socio de Pizarro, Botto & Escobar Abogados.
La incorporación de nuevas estructuras legales para la compra de empresas, para el desarrollo de los negocios, o para el finan-ciamiento en general, por ejemplo, promueve la innovación de la práctica legal en el Perú. Si antes un contrato de un préstamo constaba de cuatro o cinco páginas, ahora tiene muchas más, debido a que la estructura de la operación se ha vuelto más compleja y porque ahora el contrato tiende a cubrir más riesgos que antes. «Ahora, más que nunca, los abogados debemos conocer mucho del entorno en el que se mueven las empresas. El expertisse que tenemos en la parte técnico-jurídica debe estar muy compenetrado con la actividad económica de nuestros clientes», afirma José Ramírez Gastón, director general del Estudio Echecopar.
Asesoría integral. Las empresas netamente peruanas también han comprendido que la asesoría legal es un te-ma crucial para su desempeño. Antiguamente se acudía al abogado solo para solucionar conflictos; ahora las compañías saben que la asesoría legal es una herramienta eficiente para la toma de las decisiones gerenciales. «Los empresarios y gerentes buscan contar con asesoría legal para evitar los sobrecostos de tomar una decisión sin haber considerado este aspecto. Se trata de un tema de costos y beneficios», comenta César Arbe, socio de Forsyth & Arbe Abogados.
Desde este punto de vista, parte de la labor del abogado es exponer los riesgos (desde la perspectiva legal) que puede tener una decisión. El objetivo es crear valor en la decisión para que esta sea beneficiosa para el cliente en todo sentido. En cuanto a los riesgos, se trata de minimizarlos o de limitar las responsabilidades a las que cada empresa está sujeta.
Aliado estratégico. «El Derecho también permite ahorrar dinero, pues ayuda a saber, desde un punto de vista legal, cuál es el verdadero costo de una transacción, así como a asegurar jurídicamente que ese costo sea el que las partes tengan convenido. Entonces, el asesor legal se convierte en un aliado estratégico de la empresa porque es quien va a garantizar las responsabilidades, obligaciones y los costos que su cliente está asumiendo», subraya Fernando Zuzunaga, socio de Zuzunaga & Assereto Abogados. Por su parte, Guillermo Acuña, socio y gerente general del Estudio Rubio, Leguía, Normand & Asociados, afirma que una asesoría legal adecuada permite a las empresas ser más eficientes en el uso de sus recursos, tanto económicos como humanos, a fin de evitar errores o incurrir en pérdidas de tiempo y recursos que retrasen o impidan su crecimiento. La especialización. Así, aunque en un comienzo la demanda por los servicios de los estudios de abogados estuvo más arraigada entre los inver-sionistas extranjeros, progresivamente se volvió un requerimiento común también en el empresariado peruano. Por el lado de la oferta, en el proceso de crecimiento del mercado de servicios de asesoría jurídica, los estudios de abogados grandes optaron por constituirse en una herramienta de toma de decisiones empresariales, más que en los tradicionales especialistas en resolver litigios.
La otra característica fundamental es que, con el crecimiento del mercado y su mayor complejidad, se aceleró el proceso de especialización. Si en la década de los ochenta los abogados tendían a ser «todistas» (es decir, manejaban las distintas áreas del Derecho), en los noventa se generó una corriente a favor de la especialización. Se hicieron más comunes, entonces, los abogados especializados en temas laborales, en litigios o en contratos, por ejemplo. Los estudios jurídicos que surgieron a comienzos de los noventa eran más del tipo boutiques; en términos del número de abogados resultaban todavía relativamente pequeños, aunque comenzaban a expandirse rápidamente. Una actitud indispensable.
«La cantidad de leyes que existe en este momento en el país y la sofisticación de las figuras legales hacen imposible para un abogado manejarse solamente con las normas del Código Civil y la Ley General de Sociedades, que primaron durante muchos años. La especialización ha sido indispensable», explica Jorge Pérez-Taiman. Tal como señala Luis Pizarro, el resultado ha sido una profunda especialización de los abogados empresariales. «Podemos encontrar abogados peruanos expertos, por ejemplo, en obras de infraestructura pública, planificaciones legales de empresas familiares, arbitraje, franquicias peruanas, financiamiento de empresas por entidades multilaterales, asesoría en proyectos inmobiliarios y fondos de inversión de capital de riesgo». One stop shop. La práctica unipersonal, o de dos o tres abogados que se veían todos los días para manejar los asuntos cotidianos, ha dado paso a una institución empresarial más grande, mejor organizada y con una extraordinaria especialización: los estudios de abogados modernos. Estas instituciones son tomadas del modelo anglosajón de estudios de abogados, que es el que domina en este momento el Derecho en el mundo. «Ahora es común manejar el concepto de one stop shop; es decir, en un mismo estudio los clientes pueden encontrar todos los servicios legales. Sin duda, la mayor especialización y el crecimiento de la economía han consolidado a los estudios de abogados», refiere César Arbe.
Pero, ¿cuáles son las ventajas de los one stop shops jurídicos? En primer lugar, los clientes pueden acceder a un abogado que ostenta un elevado grado de especialización y cuyo nivel de análisis sobre aspectos particulares es mucho mayor. Segundo, al agruparse en un mismo estudio varios especialistas, el cliente tiene acceso a un pool de profesionales que trabajan interdisciplinariamente.
Visión amplia.
 La especialización, sin embargo, no implica que el abogado deje de tener un criterio general. Esto es fundamental, porque de lo contrario (si tuviera una perspectiva reducida) no se percataría de los riesgos asociados a temas ajenos a su especialidad. Es más, cuando un abogado redacta un contrato es usual que, antes de enviarlo al cliente, lo revisen varios especialistas. Así se asegura que esa escritura no genere otros costos legales al cliente, que pueden ser tributarios o regu-latorios, pues en muchos casos esos costos resultan bastante significativos. «Hoy los abogados debemos tener una visión muy amplia para brindar una asesoría eficiente, pues una mala asesoría puede costar mucho al cliente. Por lo tanto, no solamente se ha vuelto imprescindible ser bueno, ser hábil y tener capacidad; sino que todo eso debe generar un valor agregado», anota César Arbe.
La adquisición de una empresa, por ejemplo, requiere tanto de un abogado especialista en contratos de compra venta, como de especialistas en derecho tributario, laboral y regu-latorio. En realidad, quienes necesitan asesoría legal en determinado sector económico, como minería o electricidad, pueden encontrar, dentro de un buen estudio jurídico, abogados especialistas en dichos ámbitos. Instituciones corporativas. Entonces, con la especialización y el crecimiento del mercado, los estudios jurídicos dejaron de ser firmas personales, centradas en dos o tres socios, para convertirse en instituciones mucho más corporativas. Se trata de un cambio importante en el desarrollo de estos estudios. «En el caso de las empresas o inversionistas extranjeros, la ventaja para ellos es que les brindamos un servicio similar al que reciben en su país de origen. Lo que se busca, al final, es la satisfacción del cliente: darle un buen servicio», considera Jorge Pérez-Taiman.
Si bien en los años ochenta era inconcebible un bufete de 20 abogados, en los noventa un estudio jurídico con ese mismo número de profesionales del Derecho era considerado grande. En la actualidad, ese es el tamaño de un estudio relativamente pequeño: hoy día los bufetes más grandes del país tienen entre 80 y más de 200 abogados.
Para graficar el excepcional crecimiento de estos estudios podemos mencionar, por ejemplo, que a inicios del año 1996 el estudio Muñiz operaba con 22 abogados y poseía una sola sede, en Lima. Ahora cuenta con más de 200 abogados y oficinas en Lima, Trujillo, Arequipa, Ica, Chincha y Piura (recién abierta); además tiene dos sedes en Ecuador. Sin duda, este estudio es el más grande del país. Además, en opininión de Jorge Pérez-Taiman, va a continuar su proceso de expansión hacia todas aquellas ciudades donde demanden sus servicios. Especialización sectorial. Muñiz, Ramírez, Pérez-Taiman & Luna Victoria Abogados fue uno de los primeros en apostar por una mayor especialización, al crear áreas orientadas hacia sectores específicos de la actividad económica. Los estudios antiguos manejaban solamente las áreas típicas del Derecho, como derecho procesal, civil, penal, corporativo, tributario y laboral. Los abogados tenían que adaptarse a las diversas consultas que se hacían desde los diferentes rubros económicos. «Fuimos los primeros en crear áreas específicas por sectores económicos, con abogados muy especializados. Abrimos un área de turismo y otra de medio ambiente, entre otras. Eso brindó a nuestros clientes la seguridad de que el abogado que los estaba atendiendo entendía su negocio», sostiene Pérez-Taiman.
En el caso del Estudio Rubio, Leguía, Nor-mand & Asociados, no solo ha crecido en número de abogados, sino también en cuanto a las materias atendidas. Esto último ha traído como consecuencia su expansión fuera de la ciudad de Lima. «Contamos con una oficina en Cajamarca, con siete abogados. El crecimiento nos ha permitido invertir en infraestructura y tecnología para atender mejor a nuestros clientes», sostiene Guillermo Acuña. Alianzas jurídicas. Por su parte, el Estudio Echecopar también ha registrado un fuerte crecimiento y atiende a todas las áreas, excepto la penal, aunque no descartan incursionar en este rubro en el mediano plazo. Ahora sus socios están inmersos en la proyección hacia las regiones, pues han decidido incursionar en todo el país a través de alianzas con firmas de abogados locales en las principales ciudades del interior. «Antes que instalarnos en las regiones vamos a buscar alianzas, joint ventures con los abogados que conocen más cada zona, los clientes, la idiosincrasia y las autoridades. El objetivo es ingresar de una forma más agresiva», anota José Ramírez Gastón.
Las provincias se están tornando también muy atractivas para esta actividad, porque allí hay clientes provenientes del sector privado y también estatales. Los gobiernos regionales y los municipios necesitan cada vez más de servicios modernos de asesoría legal, pues cuentan con muchos recursos y proyectos.
Enfoque en nichos claves. El estudio Pizarro, Botto & Escobar Abogados tiene cuatro años y medio en el mercado. En sus inicios estaba conformado por siete abogados, hoy ya son 32 y en breve se van a incorporar dos profesionales más. «Nuestra firma ha tenido una filosofía abierta a las oportunidades y nichos claves del mercado de inversiones e industrias estratégicas. A nuestra comprobada y extendida experiencia en materia legal financiera, corporativa y tributaria (fortalecidas a lo largo del tiempo), hemos agregado las áreas de obras de infraestructura, planificación de empresas familiares, marcas, franquicias y arbitrajes», asevera Luis Pizarro.
Por su parte, el Estudio Forsyth & Arbe se conformó en el año 2005 con un equipo de 11 abogados; cuatro años después se ha más que duplicado el número de profesionales, pues en la actualidad cuentan con 26 abogados en total. Además, muy pronto el Estudio Forsyth & Arbe se va a fusionar con el Estudio Avendaño & Asociados. El primero ha desarrollado una práctica muy importante en áreas como el derecho tributario, corporativo y financiero; mientras que el segundo posee una amplia experiencia en litigios, arbitrajes y consultorías. El objetivo, según César Arbe, es generar sinergias a partir de la unión de ambos estudios. Se espera que para noviembre finalice el proceso de fusión y que el número de abogados del nuevo estudio sea mayor que 40. Nuevos bufetes. En tanto, Zuzunaga & Assereto Abogados es un estudio relativamente nuevo, pues tienen año y medio en el mercado. Nació de la escisión de un estudio más grande, aunque el equipo de abogados que lo conforman viene laborando unido por más de diez años. «Nuestra independencia como estudio se dio a propósito del crecimiento económico. La intención es desarrollar el Derecho de la manera que nosotros consideramos es las más eficiente para nuestros clientes», afirma Fernando Zuzunaga. Todos estos casos muestran cómo la rauda expansión de la demanda ha impulsado el crecimiento de los bufetes de abogados. En opinión de Rafael Puiggros, socio de Zu-zunaga & Assereto Abogados, el buen desempeño económico del Perú no solo ha desarrollado a los estudios jurídicos ya existentes, sino que también ha apuntalado el surgimiento de nuevos bufetes. Así es como se ha configurado una oferta amplia y variada; las empresas (nacionales y extranjeras) pueden escoger aquellos estudios jurídicos que ofrecen todo tipo de servicios o los que solo brindan servicios puntuales. El segmento corporativo. Los estudios de gran tamaño cuentan con un gran número de abogados, todos con un elevado nivel de especialización; por lo tanto, pueden proporcionar una amplia gama de asesoría legal en las diversas áreas del Derecho. Los bufetes de mayor tamaño se caracterizan por brindar asesoría a las grandes empresas y proyectos. En este segmento del mercado participan un poco más de diez estudios de abogados. En el otro extremo están los estudios pequeños (en número de abogados), los que ofrecen una asesoría mucho más específica a sus clientes y son más del tipo boutique. Pero, ojo, están conformados por profesionales con una altísima especialización. Según Fernando Zuzunaga, dependiendo del proyecto en particular, el cliente decide con qué tipo de estudio trabajar. «Puede interesarle un bufete que vea absolutamente todo, o puede elegir trabajar con varios estudios focalizados en determinados tipos de temas. Estos últimos bufetes son más sofisticados y cuentan con una oferta más personalizada. Tal como se ha desarrollado el mercado legal en el Perú, existe oferta para todos los gustos». José Ramírez Gastón, por su parte, incide en el hecho de que los estudios grandes buscan abarcar todos los sectores y cuentan con una gran cantidad de profesionales especializados. «En nuestro caso, estamos especializados en áreas como banca, fusiones y adquisiciones, mercado de capitales, derivados, entre otras». Los efectos de la crisis. La extraordinaria dinámica que venía alcanzando el mercado de servicios de asesoría legal también fue impactada por el contexto internacional adverso. La mayoría de estudios de abogados registraron una contracción en la demanda a partir de fines del año pasado, a medida que muchas empresas suspendían sus proyectos, los aplazaban hasta nuevo aviso o replanteaban sus presupuestos para los siguientes años. Siendo la asesoría jurídica una actividad estrechamente ligada al desarrollo empresarial, el choque fue inevitable. No obstante, tal situación tiende a normalizarse, según nuestros entrevistados, pues muchos inversionistas han vuelto a retomar sus proyectos e incluso han comenzado a desarrollar otros nuevos. «La crisis no nos ha afectado demasiado en términos de trabajo, porque las empresas han encontrado oportunidades de inversión en plena crisis, como la adquisición de nuevos negocios o el desarrollo de nuevos proyectos. Otros se han dado cuenta que la coyuntura no ha sido tan adversa como se esperaba y han decidido retomar sus actividades postergadas», comenta César Arbe.
Demanda creciente. Al parecer, en el contexto actual la demanda por servicios legales no ha disminuido; al contrario, para muchos estudios la actividad se está incrementando. Esa percepción es compartida por el estudio Muñiz, cuyos socios tomaron ciertas medidas internas para enfrentar la difícil coyuntura. «Sin embargo, hasta ahora el impacto de la crisis ha sido mínimo o nulo. Ahora bien, eso no significa que no estemos preparados si acaso las cosas se ponen mal en 2010», comenta Jorge Pérez-Taiman. Tal vez los más protegidos ante una caída en la demanda sean los estudios más grandes, ya que cuentan con una oferta de servicios muy amplia y son menos dependientes de un solo rubro del Derecho. En este sentido, son las boutiques que dependen de un solo rubro las que podrían resultar más expuestas a las consecuencias de la crisis. Los estudios extranjeros. ¿Se puede esperar, en el mediano plazo, el ingreso de firmas internacionales? Los estudios extranjeros usualmente se ven atraídos por los grandes mercados y en América Latina ya han llegado a México, Brasil y Venezuela. En el caso de México y Brasil, el ingreso se explica por la magnitud de sus mercados; mientras que en Venezuela la atracción se debe a la abundancia del petróleo. De retomar su elevando crecimiento, en unos años más la economía peruana podría constituir una plaza interesante para los grandes bufetes internacionales. Pero existe una diferencia crucial entre los estudios extranjeros y peruanos: el costo de los honorarios. «En el Perú todavía no existen empresas dispuestas a pagar el nivel de honorarios que cobran los estudios extranjeros. Visto de otra manera: los estudios extranjeros no están dispuestos a reducir su tarifa para calzar con la necesidad de los peruanos. Pero en algún momento eso se va superar», considera César Arbe.
Situación estable. Parece ser que aún no hay ningún estudio extranjero que tenga interés en ingresar al Perú; tampoco es común la alianza de un estudio local con uno del exterior. Esto se explica porque los estudios peruanos cuentan con las referencias de varios estudios foráneos, por lo que el cerrar una alianza con uno de ellos en particular implica dejar de recibir la recomendación de los otros estudios del extranjero. «Por el momento no hay bufetes multinacionales interesados por el mercado peruano, ya que es todavía pequeño para los grandes estudios. Los principales bufetes locales trabajamos asociados con diversos estudios de fuera, porque estos encuentran una calidad compatible con la suya. Yo creo todavía que se sienten cómodos con nuestros esquemas», comenta Jorge Pérez-Taiman.
Hacia las provincias. Los grandes estudios que han ingresado a los mercados emergentes de mayor tamaño lo han hecho porque sus clientes globales tienen operaciones en estos países y demandan servicios directos del estudio. Eso se replica en el interior del Perú, aunque a menor escala. Hoy existen varios estudios con filiales en provincias; algunos de ellos han abierto sucursales para atender a sus clientes con operaciones fuera de Lima. Los estudios capitalinos destacan a varios de sus abogados, contratan a gente especializada de la región, y empiezan a brindar el servicio en la misma zona. En realidad existen dos alternativas: el estudio busca un bufete de calidad en determinada región y le propone que se incorpore a la organización; o constituye en dicha localidad un estudio nuevo. Sin embargo, tal como lo manifiesta Jorge Pérez-Taiman, salir a provincias no es todavía una tendencia resuelta en los grandes estudios de abogados, que básicamente se mantienen en Lima y trabajan con corresponsales fuera de la capital. «Nosotros recurrimos a ellos en todas las ciudades donde no tenemos oficina propia», agrega Pérez-Taiman. Pero, ojo, varios estudios pequeños ya tienen oficinas en provincias y están obteniendo buenos resultados. El futuro. Para esbozar lo que podría pasar en el futuro es necesario advertir que, así como la mayoría de las empresas de asesoría legal han ido sumando miembros, también algunas de ellas se han dividido y dado lugar al surgimiento de nuevos estudios. Entre estos últimos se puede señalar, a modo de ejemplo, los estudios Forsyth & Arbe, Zuzunaga & Assereto Abogados o Pizarro, y Botto & Escobar Abogados. Según refiere César Arbe, en muchos casos esto ocurre porque los estudios jurídicos son reticentes a incorporar nuevos socios a la empresa. «Los abogados de los bufetes, incluso no siendo socios, exponen su trabajo ante los clientes y ganan prestigio frente a ellos. Si el bufete reconoce la importancia de ese profesional, debería incorporarlo a la sociedad. Cuando las instituciones no entienden esto, se disgregan». Pero no basta contar con profesionales de alta calidad, tal como hace notar José Ramírez Gastón; también es necesario renovar los cuadros de tal manera que puedan acceder las nuevas generaciones. «Los que no renuevan sus cuadros son los que se estancan, pues no permiten segundas generaciones. En ese sentido, nuestro estudio busca la renovación permanente», agrega Ramírez Gastón. Buenas perspectivas. Más allá de la dinámica propia de cada estudio, todo hace vaticinar que el mercado de asesoría jurídica seguirá experimentando crecimientos importantes. La recuperación de la economía, el mantenimiento de la inversión privada y la inevitable complejidad de los mercados son factores que permiten prever tal expansión. «El Perú es uno de los países privilegiados que tendrán un crecimiento positivo en su PBI durante 2009. Debido a ello, los inver-sionistas están comenzando a ver a nuestro país como un mercado interesante. Esto podría generar más negocios», apunta Rafael Puiggros.
En realidad, el mercado local (a pesar de su fuerte expansión) todavía cuenta con mucho espacio para crecer. En unos cuantos años, los bufetes más grandes podrían superar los 300 abogados, tal como sucede en los países en desarrollo más grandes que el nuestro. Para tener una idea de hasta dónde pueden incrementarse los bufetes basta observar a los estudios europeos, que pueden tener más 700 miembros. En Estados Unidos, por otra parte, los grandes estudios pueden llegar a albergar a dos o tres mil abogados.
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