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Escrito por BusinessPeru   
martes, 24 de noviembre de 2009

La economía peruana presenta señales de clara mejoría.

• En 2009 el crecimiento del PBI va a ser mucho menor al proyectado a inicios de año.
• Sin embargo, las variables macroeconómicas permiten prever una próxima recuperación.
• El consumo de los agentes económicos es la variable que ha permitido a nuestro país resistir el embate de la crisis internacional.
• En el corto plazo, el riesgo es que la economía mundial tarde en reactivarse.

Nadie lo duda: la crisis internacional ha impactado en el desempeño de la economía peruana. De hecho, ha desmentido a la mayoría de las proyecciones realizadas a fines del año pasado. Desde su aparición, el camino que han recorrido las diferentes variables económicas ha sido tortuoso; sin embargo, actualmente ya se vislumbran señales que parecen indicar que la recuperación estaría a la vuelta de la esquina.

Pero la travesía hacia la consolidación y el crecimiento sostenido no está libre de riesgos e incidentes potenciales, tanto externos como internos. ¿La economía peruana ya «tocó fondo»? ¿Los indicios de recuperación son sostenibles? ¿Volverá el Perú a crecer a tasas elevadas?

Crecimiento reducido.
Se puede hacer una primera aproximación a lo que ha implicado la crisis internacional para el crecimiento del país, tomando en cuenta las proyecciones de crecimiento del PBI para este año, que en su mayoría giran alrededor del 1%. A partir de esto, y considerando la extraordinaria expansión del año pasado, Germán Alarco, investigador principal de Centrum, concluye que el Perú y México tendrían la mayor reducción en la tasa de crecimiento del PBI entre 2008 y 2009.

«En el caso del Perú, el crecimiento del PBI se reduce de 9,8% en 2008 hasta 0,6% (según nuestra proyección) en 2009. Es decir, 9,2 puntos porcentuales menos. A nivel mundial solo nos van a ganar en términos de reducción del PBI Ucrania, Lituania y Latvia, que decrecerán en 2009 entre -16% y -17% según The Economist», precisa Alarco.

Tomar la tasa de expansión de 9,8% del año 2008 puede constituir, no obstante, un referente demasiado alto (tal como señalan algunos economistas). Era muy poco probable que la economía mantuviera ese ritmo de crecimiento durante este año. En este sentido, Hugo Perea, gerente de Estudios Económicos del BBVA Banco Continental, plantea como base de comparación la tendencia de largo plazo del PBI; es decir, aquella que puede sostener la economía peruana sin generar desequilibrios macroeconómicos.
«Diversos estudios revelan que la tendencia de crecimiento del PBI en el largo plazo es de alrededor de 6% anual. Teniendo en cuenta este nivel, la desaceleración en el crecimiento de la producción es de más o menos 5%», argumenta Perea.

Cambio metodológico.
Hay que considerar también que este año el INEI ha realizado un cambio en la metodología para estimar el PBI, lo que según varios economistas lleva a cálculos por encima de los que se obtendrían con el anterior sistema. «Con la anterior metodología hubiéramos caído ya en la zona negativa y probablemente estaríamos en recesión. Es evidente que no somos una economía blindada», considera Jorge Guillén, catedrático de la Universidad Esan.

En todo caso, el impacto del shock externo sobre la economía peruana ha sido considerablemente fuerte. Pero, ¿qué es, en detalle, lo que ha ocurrido? Durante este año se ha registrado una caída violenta en las exportaciones (mineras y no mineras), una menor entrada de capitales y el desplome de la inversión privada.

«Eso ha provocado una paralización en el ritmo de crecimiento de la demanda agregada, a la que hay que añadir una respuesta lenta y mal diseñada desde el lado fiscal, además de cierto atraso en la política monetaria. Sin embargo, aunque tardíos, los estímulos fiscal y monetario han ido en la dirección correcta», afirma Elmer Cuba, socio gerente de Macroconsult.

Este entorno, además, magnificó la caída en los inventarios de las empresas, lo que ha restado puntos al crecimiento económico.

Resultados sectoriales.
Examinando la economía por sectores, Juan Carlos Odar, analista senior del área de Estudios Económicos del Banco de Crédito del Perú, destaca la importante caída del sector manufactura (que acumula -9% hasta agosto) y comercio (-1,3% entre enero y agosto). «Pero construcción mantiene una tasa positiva importante (3%), que responde no solo a la inversión pública, sino también a la privada», añade Odar.

No todo ha sido negativo: en lo que se refiere a la inflación, el resultado más bien es positivo. Germán Alarco detalla que la inflación anualizada en setiembre ha sido de solamente 1,2% (y sin alimentos es de 0,73%), mientras que los precios al por mayor entre setiembre de 2009 y el mismo mes de 2008 han decrecido en -6,21%. «Lo lamentable aquí es que el BCR no haya aprovechado la oportunidad para plantear una meta de 0% de inflación anual», comenta Alarco.

Contexto mundial.
A nivel mundial la desaceleración y la contracción de la producción han sido generales. Solamente algunos países no han visto decrecer su actividad productiva de manera drástica. China e India, por ejemplo, esperan expansiones de alrededor del 8% y 6% respectivamente para este año; queda claro, entonces, que estos países han tomado decisiones acertadas. Hay que tener en cuenta que son economías que registraron tasas de crecimiento parecidas a la del Perú en 2008.

Inclusive así, comparar la situación actual con el año previo supone una evaluación severa, como ya se señaló. Al respecto, Elmer Cuba recalca que 2008 fue el mejor año en la historia republicana en términos económicos.

«Si crecemos 1% este año, en comparación con el anterior, en medio de la peor recesión de los últimos 60 años, sin duda sería algo meritorio; pero pudo ser mejor. Si se hubieran tomado las medidas correctas, y a tiempo, habríamos crecido por encima de 3%», manifiesta Cuba.

El futuro.
La evolución futura puede ser más promi-soria. En efecto, progresivamente se están dando diversas señales de mejoría en el desempeño de variables puntuales, las que permiten avizorar, según algunos economistas, que la economía peruana ya pasó por lo peor y que podría reactivarse paulatinamente en los próximos meses.

Entre los elementos más notables que auguran mejoras en el corto plazo se puede señalar a la mayor confianza empresarial, la recuperación de la capacidad instalada de la industria no-primaria, el incremento en la generación de electricidad, el alza en el consumo interno de cemento y el extraordinario desempeño del mercado bursátil peruano.

Pero no todos los economistas concuerdan con lo anterior. En opinión de Germán Alarco, los incrementos en los precios de las acciones en la Bolsa de Valores de Lima y de los metales no constituyen señales del inicio de la recuperación de la economía peruana. Alarco considera que tampoco debemos guiarnos por los despachos de cemento, ya que de setiembre a diciembre siempre se presenta una mayor actividad económica, incluso para la construcción.

«Yo no veo aún señales de recuperación desde el lado del sector real. Es obvio que la eco-nomía crecerá de setiembre a diciembre en 2009, como lo hace todos los años. Por ejemplo, entre 2006 y 2007 se vio un comportamiento similar», argumenta Alarco.

Datos valiosos.
Ahora bien, más allá de los indicios de un mejor desempeño para los próximos meses, el desenvolvimiento de la economía aportaría más elementos a favor de aquellos que consideran que la recuperación económica es inminente.

Si se analizan datos mensuales deses-tacionalizados (aquellos que permiten comparar un mes cualquiera respecto del previo), se observa que el PBI desestacionalizado estuvo cayendo desde noviembre de 2008; pero desde julio de este año ha comenzado a recuperarse. Eso indica que la economía habría «tocado fondo» en junio.

«El proceso de recuperación se ha iniciado ligeramente después que en otros países. En Brasil, Chile y México, la mejoría desde sus peores niveles de actividad ha acontecido en el segundo trimestre de este año, mientras que en el Perú esto ha sucedido a partir de julio», manifiesta Juan Carlos Odar.

Una señal alentadora.
En esta dirección, el dato sobre el PBI de agosto es esperanzador, ya que en términos deses-tacionalizados ha habido un incremento de 1,5%, y en términos interanuales el crecimiento ha sido de 0,25%. «Es una señal alentadora, pero hay que esperar para poder afirmar que se ha consolidado. Los indicadores que tenemos para setiembre sugieren que la mejora ha continuado, aunque a un menor ritmo», agrega Hugo Perea.

Más allá de estos atisbos, Perea considera que la gran interrogante a futuro es cuánto de la recuperación está basado en las políticas de estímulo y cuánto en las propias fuerzas de la economía. «Si se recuperan el consumo y la inversión, entonces la consolidación del crecimiento va a ser sostenida», considera el ejecutivo del BBVA Banco Continental.

La clave para la recuperación.
Son varios los factores que han hecho posible el quiebre en la evolución del PBI. Un elemento importante es la progresiva recuperación de los términos de intercambio. La caída en los precios del cobre, zinc y oro se detuvo; más bien estos precios han comenzado a incrementarse a un ritmo importante. Tal evolución ya habría desvanecido el choque negativo que se dio el año pasado, con la caída en los términos de intercambio, según refiere Elmer Cuba.

«En segundo lugar, la entrada de capitales ha comenzado a dina-mizarse, pues se registra una reactiva-ción de la inversión extranjera directa. Por lo tanto, los dos choques externos que abatieron a nuestro PBI, hasta reducirlo a una tasa menor al 1%, han desaparecido», agrega Cuba.

La desacumulación de inventarios que frenó el crecimiento también está disipándose, como se desprende de las encuestas que hace el BCR a las empresas y que manifiestan que los inven-tarios ya están muy cerca al nivel deseado.

La inversión pública.
Aunque tardía, la fuerte expansión de la inver-sión pública en los últimos meses se ha sumado a todas estas noticias positivas, en un contexto en el que la tasa de interés de referencia del BCR se mantiene baja.

«Si bien la inversión pública tuvo un pobre desempeño en el primer semestre del año (con un crecimiento muy por debajo del 50% planeado), en los meses recientes está cobrando más impulso», asevera Jorge Guillén.


En suma, en 2009 va a ser relevante el crecimiento de la inversión pública (podría alcanzar el 40%), que de todas maneras resultará inferior al incremento programado.

«El problema es su reducida participación en el PBI y la incapacidad de concretar los planes previstos, tanto a nivel del gobierno central, regional y local. Esto es un resultado del abandono secular del Estado», afirma Germán Alarco.

Hacia la recuperación.
A partir de esos datos, algunos economistas se animan a asegurar que en los dos últimos trimestres del año se apuntalará la recuperación de la economía. Pero lo más probable es que la producción cierre este año con un crecimiento por debajo del 1%, por los magros resultados obtenidos en los dos primeros trimestres.

Sin embargo, en los dos primeros trimestres de 2010 todo indica que se logrará un apreciable crecimiento. Sobre esto último hay que señalar también que el primer semestre de 2010 va a gozar de un referente bastante bajo, pues durante el primer semestre de 2009 el crecimiento fue prácticamente nulo.

«Dos elementos probablemente sostendrán la recuperación en el año 2010: el crecimiento positivo de las exportaciones y el hecho de que las inversiones dejarán de caer. Simplemente con eso, el PBI va a ser positivo», argumenta Elmer Cuba.

La inversión privada.
Ciertamente, la inversión privada es el componente de la demanda agregada que más se ha desacelerado y hasta caído (21% en el segundo trimestre del año), debido a que el horizonte de los negocios cambió e impactó en los flujos de caja esperados por las empresas. La inversión privada también se resintió por el encarecimiento del financiamiento, al inicio de la crisis.

Según Hugo Perea, es muy típico que en los ciclos económicos la variable más volátil sea la inversión: cuando el PBI se dispara lo que más sube es la inversión, y cuando el PBI cae lo que más desciende es precisamente la inversión. Eso lo hemos constatado nítidamente en los últimos años, más aún con la irrupción de la crisis internacional.

Aunque actualmente se percibe una ligera reactivación en la inversión privada, queda claro que no es la variable que va a reanimar la economía (como sucedió en años anteriores); más aún si se considera que 2010 es un año preelectoral.

Panorama diferente.
Muy diferente es el panorama para la inversión pública, pues se prevé que esta prosiga muy dinámica en 2010. Como explica Juan Carlos Odar, este año no se está ejecutando todo lo programado y el remanente va a gastarse el año que viene (el plan anticrisis, en general, muestra un avance de solo 51%).

«El gobierno va a contar con más recursos para gastar en un año preelectoral; además es un periodo en el que va a haber elecciones regionales. Es probable, entonces, que los gobiernos regionales y locales empiecen a invertir más en obras públicas», estima Odar.

El consumo.
El elemento que hizo posible que nuestro país resista la embestida de la crisis y no se sumerja en una severa recesión habría sido el consumo. Es cierto que esta variable se ha desacelerado (ha pasado de una expansión de 9%, en 2008, a menos de 2% este año), pero en ningún mes ha decrecido. «El último bastión de defensa de la economía peruana ha sido el consumo, que siempre se ha mantenido en terreno positivo», comenta Elmer Cuba. La perspectiva del consumo para 2010 es de crecimiento, a una tasa un poco mayor al 2% estimado para este año.

Ha ayudado, igualmente, que los consumidores perciban que la magnitud de la crisis es mucho menor a la ocurrida en Estados Unidos, por lo que la confianza de las familias no se ha deteriorado de manera drástica. «En Estados Unidos, por ejemplo, las personas perciben que su caída de ingresos es permanente; cuando eso sucede la contracción del consumo es inmediata. Pero si se percibe que la crisis es transitoria, el consumidor trata de mantener su nivel de consumo. Incluso recurre a endeudarse, pero no baja su consumo», aclara Hugo Perea.

Desconfianza.
Sin embargo, no todos confían en las estadísticas oficiales, ya que el crecimiento según la contabilidad nacional se explicaría en gran medida por lo que ocurre en el sector servicios.

«En el periodo enero-julio se registró un crecimiento de 0,08% en el PBI total, mientras que el PBI sin el rubro “otros servicios   ha decrecido en -2,2%. Ahora resulta que el nivel del consumo privado ha crecido por el lado del consumo de servicios. En tiempos de crisis este consumo normalmente se reduce», objeta Germán Alarco.

El empleo.
Pero la respuesta última a la mayor resistencia que exhibe el consumo se halla en otro factor clave: el empleo. Más allá de la reducción en las empresas de exportación no tradicional y en algunas compañías mineras de tamaño pequeño, el empleo no habría sufrido decrecimiento en el país, pues las cifras agregadas de esta variable son estables.

«Hasta en el peor momento de la crisis el empleo urbano nacional, en empresas de 10 a más trabajadores, siguió creciendo. Hay que señalar, eso sí, que el impacto en Lima ha sido más severo que en provincias, porque estas localidades están menos integradas al resto del mundo», aclara Juan Carlos Odar.

Es más, algunos indicadores sugieren que los niveles de ingreso no han caído; en consecuencia, el consumo no tendría por qué reducirse.

Nuevamente aquí sale a la luz el tema de la confianza en la información oficial. Con las cifras proporcionadas por el Ministerio de Trabajo (procesadas por el BCR), Germán Alarco deduce que entre diciembre de 2008 y julio de 2009 el empleo urbano en empresas de más de diez trabajadores cayó en -3,5%. «Si hablamos de la industria manufacturera, la caída es de -8,3%;  en el comercio el empleo se contrajo en -1,2%. El único crecimiento se registra en el sector «colchón»: los servicios, en el que el empleo se incrementó en 1%», revela Alarco.

El sector externo.
Lo que sucede en el sector externo es paradójico, ya que en medio de una crisis externa severa (lo que supondría una balanza comercial deficitaria) lo más probable es que nuestro país registre este año un superávit comercial más elevado que el de 2008. Eso se explica porque el valor de nuestras exportaciones se ha venido contrayendo a un ritmo de 30% mensual, pero paralelamente las importaciones se han reducido a una mayor velocidad.

«Es notable el resultado positivo de la balanza comercial. Quiere decir que el shock externo no está generando el típico problema de balanza de pagos, en el que se acaban las divisas y el dólar se dispara», comenta Hugo Perea.

En efecto, la balanza comercial registra desde febrero cifras positivas. Estos resultados son consecuencia también de la significativa recuperación de los precios internacionales de nuestros principales productos de exportación (que ha permitido más que compensar la menor cantidad exportada, como consecuencia de la contracción del comercio mundial).

Metales y otros productos.
Para evaluar el impacto de la demanda externa sobre las exportaciones, hay que diferenciar la demanda por los metales y la demanda por el resto de productos de exportación. En el primer caso, tal como explica Elmer Cuba, el Perú es tomador de precios; por lo tanto, un aumento en los precios de los metales implica un incremento en la demanda. En este sentido, la demanda por metales se está recuperando, como ya se ha señalado, y lo más probable es que se mantenga elevada durante el año 2010.

En lo que respecta a la demanda por productos no metálicos, básicamente por nuestros productos no tradicionales, la caída ha sido severa y es posible que continúe así, porque el consumo en los países desarrollados se ha estancado. Estos países van a crecer muy poco el próximo año, pero lo van a hacer impulsados más por el gasto público que por el consumo.

Si el crecimiento de las exportaciones va a resultar crucial para el crecimiento del año 2010, hay que precisar que las esperanzas están puestas puntualmente en las exportaciones de minerales.

Las importaciones.
Por su parte, las importaciones se han desacelerado a un mayor ritmo, siendo las más golpeadas las de insumos, sobre todo por la caída de sus precios (por ejemplo, el barril de petróleo hace un año estaba en 140 dólares y ahora está en alrededor de 70). Ha sido también apreciable la contracción de las importaciones de bienes de capital, lo que refleja la caída en la inversión privada.

Conforme se reanime la economía las importaciones se van a reactivar, sobre todo en 2010, pero van a pasar varios años para alcanzar los niveles que se lograron en 2008.

Los riesgos.
Ahora bien, el camino por el que tiene que transitar la economía peruana para sobreponerse a la coyuntura actual no está libre de riesgos, tanto en el frente externo como en el interno. En el primer caso, un escollo podría ser una lenta y débil recuperación en la dinámica de la economía del planeta o, peor aún, que esta sufra una recaída.

«Hasta ahora lo que estamos viendo es una recuperación mundial bastante tibia. De los diferentes escenarios previstos para la recuperación –forma de V, U, W o L–, parece que lo que se está dando es la última opción. Es decir, una forma de «L»», comenta Jorge Guillén.

«El Perú no va a poder obtener tasas de crecimiento importantes si la economía global no se reactiva. No somos China (con un mercado interno muy grande), que puede reorientar su actual crecimiento exportador hacia un modelo de crecimiento más basado en el gasto interno, si así lo desea», anota Hugo Perea

Otros peligros.
De otro lado, lo que viene ocurriendo con el precio del petróleo y sus derivados, la reanudación de las operaciones especulativas con estos productos y, al parecer, la mayor demanda de China (para acumular inventarios) podría significar precios demasiados altos para estos insumos fundamentales, en circunstancias en que la demanda y la producción continúan en recesión.

«El alza de los precios de los metales también contribuiría a frenar la expansión productiva internacional, aunque en el caso peruano generaría mayores exportaciones», considera Germán Alarco.

Tampoco está garantizado que China pueda mantener un crecimiento elevado y, por lo tanto, sostener en niveles altos los precios de los minerales (sobre todo del cobre y zinc).

Presiones sobre el dólar.
Se ha pronosticado una tasa de expansión económica mundial menor al 3% anual para los próximos años. Como aclara Elmer Cuba, se trata de una tasa más bien neutral, pues recién con tasas superiores a tres por ciento se puede hablar de un escenario expansivo mundial.

Por otra parte, ya somos testigos de las fuertes presiones sobre el dólar a nivel mundial. Si el billete verde sufre una fuerte caída en los mercados externos puede producirse una violenta recomposición de las carteras en el Perú (en contra del dólar y a favor del sol). Asimismo, la creciente apreciación del sol respecto del dólar americano está contrarrestando los mayores precios internacionales de nuestras exportaciones, frenando así los efectos expan-sivos de la demanda externa sobre el PBI.

«La apreciación genera efectos negativos sobre la competitividad del país, más aún cuando tenemos una economía totalmente abierta al exterior. En el corto plazo, la apreciación genera un efecto perverso, asociado a la entrada de capitales de corto plazo, que es necesario frenar», expone Germán Alarco.

Las bolsas de valores.
Por otro lado, según el investigador de Centrum, lo que está ocurriendo con el índice de cotizaciones de las bolsas de valores internacionales, y también en el Perú, es una señal peligrosa de que se podría generar una burbuja lista a estallar en cualquier momento. Para Germán Alarco, no es conveniente que nuestro índice local crezca por encima del de bolsas equivalentes (la BVL ha crecido al doble que la bolsa chilena), por encima del crecimiento del precio de los metales o al doble de lo que ocurre con las cotizaciones de nuestras acciones en Nueva York (Buenaventura y Southern).
«No hay que olvidar que la bipolaridad de estos mercados de valores (eufóricos y depresivos) es mayor cuando se transan cada vez menos títulos (la cuarta parte de 2007) y cuando la demanda por parte de las AFP puede resultar voluminosa y expansiva», advierte Alarco.

El riesgo político.
A nivel interno está también latente el riesgo político. Si partimos del supuesto de que las elecciones regionales y municipales van a ser ganadas sobre todo por los partidos regionales, y no los partidos nacionales, lo que debe preocupar en realidad son las elecciones presidenciales. En opinión de Elmer Cuba, es inquietante que entre los favoritos se encuentren candidatos antisistema y también aspirantes autoritarios: ante un eventual triunfo de alguno de ellos, el clima de los negocios e inversiones podría verse sumamente afectado.

Por último, a pesar de que la economía peruana se ha desacelerado de manera considerable, somos uno de los pocos países que va a ostentar un crecimiento positivo este año. Según el FMI, solo el Perú y Bolivia registrarán tasas positivas en América Latina en 2009.

¿Adiós crisis?
El hecho de que la economía peruana haya podido sostener su consumo privado durante este año, y que la inversión pública comience a expandirse a mayor velocidad, podría hacer prever una salida más rápida y sostenida de la crisis, en comparación con otros países. Incluso así, la recuperación de la economía mundial va a ser clave en la evolución futura de la economía peruana, sobre todo para recobrar las notables tasas de crecimiento que se observaron antes de la crisis internacional.

Modificado el ( jueves, 19 de agosto de 2010 )
 
 

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