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Escrito por BusinessPeru   
martes, 19 de enero de 2010

Perú puede convertirse en potencia turística mundial
• Perú debería potenciar su sector turístico aprovechando que
actualmente es un país que «está de moda».
• Si se hacen bien las cosas, la mayor actividad turística generará una gran cantidad de divisas y permitirá la creación de numerosos puestos de trabajo.

• La promulgación de la nueva Ley General de Turismo permitirá una mayor coordinación entre los sectores público y privado.
• Las tareas pendientes: desarrollar nuevos destinos turísticos, crear una mayor infraestructura, mejorar la calidad de los servicios y optimizar la conectividad.

Es notable el crecimiento de la afluencia de turistas al Perú en los últimos años. Mientras que en 2002 llegaron al país 997 628 turistas extranjeros, en 2008 lo hicieron 1 948 660, según datos del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur). Esta evolución estuvo basada en diversos factores: el crecimiento de la economía mundial; la estabilidad económica, social y política de nuestro país; la promoción por parte del gobierno en los principales países emisores de turismo; y la importante expansión hotelera y de servicios turísticos en general (no solo en cantidad sino también en calidad).

Aunque es preciso señalar que la crisis internacional está afectando este crecimiento (básicamente por la caída de la demanda), también es claro que estamos ante una industria con gran proyección a futuro, particularmente si se tiene en cuenta el horizonte que aún tiene para crecer. ¿Cuáles son las cifras reales del ingreso de turistas? ¿Cómo desconcentrar nuestra oferta? ¿Cuáles son los principales obstáculos? ¿Hacia dónde se dirige el turismo en nuestro país?

Algunas observaciones.
Las cifras oficiales señalan que la llegada de turistas extranjeros durante el año 2008 creció en 7,5%, alcanzando casi dos millones de visitantes de este tipo. Sin embargo, algunos analistas no están de acuerdo con esta cifra, porque contabiliza el arribo total de extranjeros a nuestro país, y no el nú-mero de turistas propiamente dichos. Una me-dida más exacta (señalan aquellos críticos) sería la cantidad de visitantes extranjeros que recibe Machu Picchu.

«Si nos fijamos en Machu Picchu, el año pasado no han llegado más de 700 000 turistas a este destino. Por lo tanto, no creo llegue más de un millón de turistas anualmente al Perú», sostiene Álvaro Benavides, presidente del Comité de Turismo de la Cámara de Comercio de Lima.

Enorme potencial.
Incluso así, la tendencia de los últimos años ha sido al crecimiento, con altas tasas de expansión. No obstante, muchos consideran que el incremento ha sido insuficiente, teniendo en cuenta el potencial que nuestro país ostenta.

En efecto, los atractivos que ofrece el Perú son múltiples, aunque se trata de un destino que genera interés entre los turistas del mundo principalmente por tres temas específicos. El primero es la cultura ancestral, el legado inca, preincaico y colonial. Otro tema es la cultura viva, que se manifiesta en el lenguaje, los bailes y las demás expresiones culturales (especialmente en la sierra y la selva); y en tercer lugar está la naturaleza, con una biodiversidad muy rica dentro de una geografía que alberga el 80% de los climas del planeta.
«A pesar de contar con una de las maravillas del mundo, una extraordinaria diversidad de climas y una impresionante rique-za cultural, nuestro país apenas representa el 0,23% del turismo mundial», subraya Álvaro Benavides.

El gasto promedio.
En este contexto, resulta indispensable incrementar el número de las personas que visitan el Perú; pero es igualmente importante acrecentar el gasto promedio de cada turista. En este año, si bien la cantidad de turistas ha decrecido, lo positivo es que estos han gastado más, hecho que ha moderado el impacto de este fenómeno en la economía nacional.

Las estadísticas del Mincetur revelan que el gasto promedio de los turistas en el país ha crecido 40% en los últimos cinco años, ubicándose el gasto per cápita en alrededor de mil dólares diarios. Los visitantes que más gastos realizan son los que provienen del Reino Unido, Canadá, Holanda y España; y su promedio de permanencia es de aproximadamente una semana. En cuanto a Latinoamérica, los turistas con mayores ingresos, entre los que visitan Perú, son ciudadanos mexicanos y brasileños.

Más opciones.
Ana Cecilia Rivas, directora de la Carrera de Administración en Turismo de la Universidad San Ignacio de Loyola, considera que hay que mantenerse en esa dirección, desarrollando muchas más opciones de gasto para las personas que nos visitan.

«En el mundo, Francia ha sido por muchos años el primer receptor de turistas y Estados Unidos el segundo. Sin embargo, este último recauda más por turismo que el primero. Esto porque Estados Unidos ofrece más alternativas de gasto, con muchos más productos,  servicios y actividades                                por lo que las personas tiendan a quedarse más tiempo», comenta Rivas.

Incrementar el gasto es una buena opción, porque nuestros recursos turísticos poseen una limitación en cuanto al acceso de personas, un problema que en algún momento se va a tener que encarar. Machu Picchu es un ejemplo de ello.

«Machu Picchu es nuestro ícono, el cual contribuye al desarrollo turístico en el Perú, pero al mismo tiempo nos plantea una limitación: ¿cuánto más podemos atender solamente bajo el sello de Machu Picchu?», se pregunta Ana Cecilia Rivas.

Concentración turística.
A pesar de la extraordinaria oferta que ostenta nuestro país, es verdad que el turismo receptivo en el Perú está concentrado en Machu Picchu, que (como se señaló líneas arriba) ya supera los 700 000 visitantes extranjeros al año.
«Entre los años 2002 y 2008 la afluencia de turistas a Machu Picchu, tanto nacionales como extranjeros, se ha duplicado, y la tendencia es a continuar incrementándose. Incluso cuando uno piensa en la cantidad de turistas que llega anualmente, esta es realmente pequeña comparada con la que podría venir en el futuro», apunta Juan Alberto Forsyth, accionista de Inca Rail.

Las alternativas.
Se han realizado importantes esfuerzos para desarrollar y posicionar otras alternativas turísticas con capacidad de soportar una demanda masiva, pero los logros han sido exiguos. En el Plan Estratégico Nacional de Turismo se plantea el Circuito Norte, el Circuito Centro y el Circuito Sur como itinerarios alternativos. Para Álvaro Benavides este es un enfoque equivocado, porque todos los circuitos deberían incluir a Machu Picchu.

«Las personas vienen al Perú a ver Machu Picchu, eso es inevitable. Pero la afluencia a nuestro símbolo turístico está creciendo de forma desordenada porque no sabemos explotarlo», enfatiza Benavides.

Los mercados emisores.
Si se quiere desarrollar nuevos destinos para diversificar nuestra oferta, es preciso también mejorar el manejo de los distintos mercados emisores. Por ejemplo, el visitante latinoamericano es el que menor cantidad de tiempo se queda en el Perú (alrededor de una semana). Por su parte, el norteamericano permanece, en promedio, entre siete y 10 días; a su vez, el europeo es quien más tiempo dedica a conocer nuestro país (entre 10 y 20 días).

Según Miguel Velasco, gerente general de la agencia de viajes Coltur, cada uno de estos tipos de turistas acomoda su itinerario en función del tiempo de que dispone. Es habitual que el turista latino cubra Machu Picchu y Puno, por ejemplo. Por otro lado, el norteamericano, además de Machu Picchu y Puno, visita un poco de selva y también Nazca. Finalmente, el europeo (que es el turista más informado) además de todo lo anterior ha empezado a interesarse por el circuito turístico norte, en especial por Trujillo y Chiclayo.

Así, el turista europeo es el que tiene mayor interés en visitar otras alternativas, más allá del circuito sur; de hecho, es el que más ha contribuido con la aún escasa descentralización. Miguel Velasco recomienda una mayor promoción de los destinos alternativos a nuestro ícono turístico.

Por otro lado, a pesar de haberse realizado un gran esfuerzo para consolidar el circuito nororiental, especialmente entre los turistas extranjeros, aún no se ha logrado. Pero sí se han incrementado las visitas de los turistas nacionales hacia destinos específicos, como Trujillo y Chiclayo.

¿Y la infraestructura?
Para descentralizar nuestra oferta se ha querido trabajar Kuélap, por ejemplo. Pero las limitaciones en cuanto a infraestructura son enormes, porque el aeropuerto de Chacha-poyas no funciona y la carretera para ir a Kuélap se encuentra en pésimo estado. Es decir, no se puede ingresar por aire o por tierra a uno de los atractivos de mayor potencial para el turismo, precisamente en circunstancias en que requerimos incrementar el número de destinos.

Otros atractivos, como el Cañón de Cotahuasi en Arequipa (que llega a ser tan o más importante que el Colca), o Chaparri, en Lambayeque, son opciones que pueden tomar un gran desarrollo. Ello requiere no solo de la conservación y preservación del patrimonio, sino también de la construcción y el mantenimiento de carreteras, puertos, aeropuertos; y el desarrollo de servicios básicos como agua y electricidad, que son temas pendientes.

«Se podría impulsar el ingreso del sector privado para poner en valor algunos de los atractivos turísticos que en la actualidad no se pueden ofrecer. Una experiencia notable, en este sentido, es la Huaca Pucllana», sugiere Juan Alberto Forsyth.

La inversión pública.
El Plan Copesco, que es el órgano encargado de formular y ejecutar los proyectos de inversión pública de desarrollo turístico a nivel nacional, ha realizado varias obras de infraestructura, pero es necesaria una mayor planificación.

«El Plan Copesco no sigue ningún lineamiento o estrategia que el sector privado conozca. Existen inversiones que requieren atención inmediata, como Cahuachi, en Ica, o la culminación de la puesta en valor de Pachacámac, en Lima, así como la mejora del acceso a El Brujo, en La Libertad. Estos son solo algunos ejemplos», subraya Luis Felipe Raffo, presidente de la Asociación Peruana de Operadores de Turismo Receptivo e Interno (Apotur).

Igualmente, lugares como Paracas o el mismo puerto del Callao revelan las carencias de una infraestructura portuaria acorde con los estándares que la actividad turística requiere.

Pero proveer de infraestructura básica depende no solo del gobierno central, sino también del regional y del local. En cuanto a estos últimos, persisten limitaciones técnicas para sacar adelante proyectos de inversión, sobre todo en lo relacionado al turismo, que trabaja sobre todo con productos intangibles.

Los hoteles.
Animada fundamentalmente por la demanda, la infraestructura hotelera, en contraste, mantiene un dinámico crecimiento. Las principales cadenas de hoteles se han expandido hacia los destinos turísticos más importantes, resolviendo el déficit que existía en años previos. No solo se cuenta ahora con una mayor capacidad instalada, además la calidad de la misma se ha elevado.

Según la Sociedad Hoteles del Perú, en el bienio 2009-2010 la inversión hotelera ascendería a cerca de 600 millones de dólares, dispuestos a aprovechar las oportunidades que ofrece el mercado, la política externa de apertura e integración, y el entorno peruano de mayor estabilidad con respecto a otros países de la región.

«Las inversiones hoteleras no se detienen. Por ejemplo, Paracas, contra todo pronóstico, ya alberga tres hoteles cinco estrellas y cuenta con un cuarto hotel que está a punto de abrir. A esto se debe añadir un proyecto de hotel en el aeropuerto de Pisco», detalla Luis Raffo.

Segmentos no atendidos.
Hasta el momento la estrategia de los hoteles ha sido enfocarse en los segmentos con gran capacidad de gasto. Eso explica la elevada concentración de hoteles en Lima y Cusco, que son los principales destinos del segmento de lujo. Esas ciudades poseen el 63% del total de hoteles de cuatro y cinco estrellas de nuestro país. El resultado es que, en varios otros destinos, la escasez de hospedaje para los segmentos medios es muy grande, lo que incluso limita el turismo interno.

«En Paracas, por ejemplo, se puede encontrar hoteles cinco estrellas, como el Hotel Libertador o el Double Tree. Pero para una persona de gasto medio estos hoteles no son accesibles, encontrando como alternativa hostales u hoteles de dos estrellas», grafica Ana Cecilia Rivas.

Calidad de los servicios.
Más allá de la infraestructura, que es elemental, surge el tema de la calidad de los servicios. Una adecuada infraestructura no garantiza el éxito, pues debe complementarse con un buen servicio. En este sentido, la formación del equipo humano juega un rol trascendente.

En nuestro país, la proliferación de institutos y universidades con ofertas educativas y técnicas para la industria del turismo desafortunadamente no garantiza una preparación idónea en todos los casos.

«En el Cusco, por ejemplo, ciudad que requiere mucho personal de servicio, se observa una amplia oferta de escuelas de turismo, gastronomía y hotelería; pero esta es muy heterogénea en cuanto a su calidad educativa. La interrogante es si muchas de esas escuelas brindan los conocimientos y las competencias necesarios para lograr un buen desempeño profesional y operativo en el campo del turismo», pone en relieve Ana Cecilia Rivas.

Es evidente que la informalidad es una característica general de nuestra economía que también ha calado en la formación y la educación. No obstante, es necesario reconocer que, paralelamente a las instituciones de dudosa calidad, existen universidades e institutos de primer nivel que están contribuyendo a que mejoren los servicios.

Las rutas temáticas.
El atractivo es un elemento indispensable; pero si no está acompañado del desarrollo de los servicios, el resultado va a ser muy limitado. Sin duda, los atractivos con que cuenta nuestro país son múltiples. La interrogante es: ¿queremos promocionar atractivos o productos? Es más, el principal obstáculo de nuestro turismo ha sido no poder consolidar productos turísticos a partir de sus atractivos, precisamente por la escasez de servicios. Se debe señalar también que no todos los atractivos son susceptibles de un desarrollo turístico.

Más que atractivos, hoy día el mercado ofrece el concepto de «rutas temáticas». La promoción en el extranjero apela a itinerarios que se conciben en torno a un tema, como puede ser la visita de áreas protegidas, la observación de aves, de algún tipo específico de vegetación, etcétera. La razón es que no resulta muy efectivo promocionar simplemente los nombres de los lugares, porque muchas veces no significan nada para los potenciales turistas.

Hacia una mejor conectividad.
Desarrollar nuevos destinos requiere de infraestructura, servicios y también de una mejora en la conectividad aérea al interior del país. Todos los vuelos regionales, salvo los del circuito sur, son vía Lima. Esto significa que quienes desean desplazarse desde el circuito turístico sur (que es el más importante para el turismo receptivo) hacia el circuito norte obligatoriamente tienen que pasar por Lima, con el mayor gasto y, peor aún, la pérdida de tiempo que eso implica.

«Establecer vuelos directos desde Cuzco a Iquitos o desde Cuzco a Chiclayo haría mucho más accesible el circuito norte, porque significaría un menor gasto para el turista, a la vez que le permitiría ganar tiempo. Sin conexión directa entre el circuito sur y el circuito norte va a ser muy difícil el desarrollo de este último», refiere Miguel Velasco.

Hay que destacar, sin embargo, que la conexión entre los diferentes puntos del circuito sur (Juliaca, Are-quipa y Cuzco, principalmente), tanto por vía aérea como terrestre, ha mejorado.

Hub de ferias.
Otra consecuencia de la falta de conectividad es que Lima se convierte en una plaza demasiado expuesta, porque las personas que llegan al Perú ingresan por la capital y se retiran también por ella. Dicho sea de paso, la oferta de Lima es principalmente histórica y gastronómica, pero además tiene un potencial importante para constituirse en un hub comercial de ferias, que ya se está empezando a explotarse.

En contraste con lo que ocurre en el interior del país, la conectividad con el mundo ha mejorado, particularmente entre el Perú y el resto de países de América Latina y Estados Unidos. Sin embargo, no se puede decir lo mismo de Europa, pues existen únicamente tres líneas aéreas que conectan a nuestro país con el viejo continente, enlazando Lima con solo dos ciudades europeas: Ámsterdam y Madrid. El cuello de botella que eso ocasiona es más notorio en las épocas de temporada alta, cuando la demanda por pasajes supera ampliamente a la oferta. El resultado es un incremento en los precios, lo que termina encareciendo el turismo hacia nuestro país.

Concentración estacional.
La fuerte estacionalidad es otro desafío que plantea el desarrollo del turismo. Aunque en menor medida a lo que sucedía décadas atrás, el arribo de turistas extranjeros continúa concentrándose entre julio y noviembre de cada año. Incluso al interior de esta época, existen fechas con una elevada estacionalidad.

Entonces, prácticamente la mitad del año es temporada baja. Esta situación podría resolverse, en parte, con una mayor promoción en el exterior y con ofertas especiales, a fin de incentivar el mayor arribo de extranjeros en este periodo.

Conquistar nuevas regiones emisoras de turismo es otra tarea que sigue pendiente. La prioridad es el mercado asiático, pero la principal dificultad que desanima al turismo emisor de esa región es la conectividad; un escollo bastante serio, pues simplemente no existen vuelos directos entre Asia y Sudamérica.

Hay algunas rutas alternas, pero no ayudan mucho porque, por ejemplo, hacer escala en Estados Unidos requiere contar con la visa de ese país, y son muy pocas las personas que la tienen. Por otro lado, viajar haciendo escala en Europa resulta caro y toma mucho tiempo, pues un viaje de Asia a Ámsterdam, para luego volar a Lima, implica más de 20 horas dentro de un avión (a lo que hay que añadir el tiempo de la escala).

Los turistas asiáticos.
«El arribo de turistas asiáticos a nuestro país es todavía muy pequeño. Creo que el gobierno debería apostar por el mercado de Asia, que es el nuevo eje económico del mundo. Por ejemplo, India, China, Corea, Malasia y Filipinas tienen una boyante actividad económica y sus habitantes han incrementado notablemente su poder adquisitivo», afirma Miguel Velasco.

La estrategia para el mercado asiático debe considerar que se trata de un turismo masivo, que no necesariamente coincide con nuestra oferta. Más allá de ello, resulta evidente que mientras no exista una conectividad importante entre Sudamérica y Asia va a ser difícil que se explote debidamente ese mercado.

Los mercados próximos.
Por otra parte, el trabajo que desde hace un tiempo realizan el sector privado y el gobierno para trabajar mercados emisores más cercanos está dando resultados, particularmente en lo que concierne a Brasil, Colombia y Chile.
«Lo usual y lógico, como se hace en todas partes del mundo, es trabajar primero los países vecinos. Nosotros, extrañamente, hemos estado trabajando los mercados más lejanos y casi nada los más próximos. Pero, al respecto, se está produciendo un vuelco muy interesante», comenta Álvaro Benavides.

Los precios.
El precio de los servicios es otra variable que toman en cuenta quienes están interesados en viajar. En este sentido, ¿es caro el Perú como destino turístico?
Todo depende con quién nos comparemos. Si nos medimos con el Sud Este Asiático –región con la que competimos en cuanto a oferta cultural, histórica y de naturaleza–, la respuesta es afirmativa. Incluso podemos definir al Perú como un destino extremadamente caro.

No estamos en condiciones de competir con el Sud Este Asiático en cuanto a precios, porque los países de esa región poseen una mano de obra mucho más barata (que se refleja en los servicios de hospedaje y alimentación). Además, la conexión de esa región con Europa es igualmente mucho más económica.
«Para un europeo el costo de trasladarse de Londres a Lima pude llegar a los 1 500 dólares, mientras que de Londres a Bangkok, por ejemplo, el costo alcanza los 600 dólares. La diferencia es notable. A esto hay que añadir los precios más cómodos de la estadía en Asia», explica Miguel Velasco.

Sin embargo, si los puntos de referencia son México o Europa, el Perú no es caro; más bien estamos dentro del promedio. Además contamos con una enorme diversidad de propuestas en cuanto al costo.

En efecto, lo extraordinario del Perú es que se trata de un destino que ofrece un servicio para cada tipo de turista: desde el joven mochilero hasta el ejecutivo top de una multinacional norteamericana o europea, acostumbrado a los servicios de lujo.

Competencia limitada.
Ahora bien, el nivel de competencia en los mercados que se ubican alrededor del turismo también define qué tan cara o económica resulta una plaza. Miguel Velasco advierte que en algunos de esos mercados la competencia es limitada; como en los vuelos aéreos internos, actividad que está dominada por una sola compañía. En este contexto, los turistas enfrentan precios elevados.

«Los pasajes para cada tramo se encuentran en alrededor de 180 dólares, que es un precio alto y que refleja la falta de competencia. Lo óptimo sería que otras aerolíneas puedan cubrir una mayor cantidad de rutas e incrementar su frecuencia», expresa Miguel Velasco.

Beneficios de la competencia.
Los beneficios de la competencia se pueden apreciar en el mercado de operadores ferroviarios del Cusco. Incluso antes del ingreso de dos nuevos operadores, la competencia potencial animó al operador establecido a mejorar sus servicios para los turistas.

«Otro beneficio que ha traído el ingreso de Inca Rail es la reducción, en 33%, de las tarifas en el servicio ferroviario turístico Cusco-Machu Picchu. El precio de nuestro servicio ejecutivo es 40 dólares, mientras que el precio del servicio equivalente del tren de Perurail es 60 dólares. Cusco es un destino caro; en la medida en que nosotros pongamos un granito de arena para hacerlo menos costoso, más gente va a visitar la ciudadela de Machu Picchu», precisa Juan Alberto Forsyth.

El futuro.
Machu Picchu siempre va ser nuestro ícono turístico; a partir de este hecho, la estrategia debe apuntar a desarrollar otros productos específicos. Miguel Velasco considera que la tendencia va por el lado de explotar nichos o subnichos dentro de nuestra amplia oferta de historia, cultura y naturaleza.

De hecho, eso ya está sucediendo. Como parte del desarrollo del turismo de naturaleza (que ofrece como atractivos los paisajes, la flora y fauna), el ecoturismo registra un importante auge. Se trata de una modalidad del turismo de naturaleza que tienen están-dares más rigurosos en cuanto a la conservación del patrimonio.

En lo que se refiere a la cultura viva, destaca la expansión del turismo rural o vivencial, que es una mezcla entre el turismo cultural y el turismo de naturaleza. El apoyo del Estado, en este caso, ha sido importante, junto con el interés del empresariado. Recientemente se celebró en Londres el World Travel Market, donde nuestro país promocionó el turismo «de comunidades», que propone a los visitantes viajar hasta el corazón de las tradiciones y la cultura indígena peruana, mediante la convivencia con las comunidades de lugareños.

Las nuevas opciones.
Dentro esta tendencia a la especialización, se ha desarrollado un producto top en los últimos años: los cruceros por el río Amazonas. Productos turísticos como este ayudan a abrir nueva rutas y a posicionar al Perú en el turismo de lujo.

Otro ejemplo es el trekking que se realiza por las rutas tradicionales de los nevados Sal-cantay yAlpamayo, que ahora cuentan con una oferta de albergues para aquellos turistas con alto poder de gasto y que prefieren mayores comodidades que los tradicionales campamentos.

«Estas opciones están dirigidas a turistas mayores o del segmento yuppie, que desean estar en contacto con la naturaleza pero no están dispuestos a renunciar a las comodidades. Se trata de una propuesta nueva para un nicho exclusivo del mercado», expresa Luis Raffo.

Oferta creciente.
En suma, existe una creciente oferta sustentada en el interés de muchos turistas por la ecología, la fotografía, el avistamiento de aves y la gastronomía, entre otras alternativas. «Sin desconocer que somos un destino marcadamente cultural, se está abriendo paso lentamente una mayor diversificación, impulsada por el Estado y el sector privado», comenta Ana Cecilia Rivas.

Al parecer, la especialización seguirá desarrollándose en el futuro. Cada vez habrá más propuestas, orientadas a diversos segmentos específicos, que complementen la experiencia de visitar Machu Picchu. Esta tendencia ya es notoria en el circuito turístico sur.

Desempeño del gobierno
Durante 2009 el gobierno se ha concentrado en la elaboración del Plan Nacional Estratégico de Turismo (Pentur), que es una herramienta valiosa para la gestión del sector. Sin embargo, la percepción de los empresarios es que el turismo ha perdido presencia en la agenda nacional.
Los gremios especializados destacan la desarticulación que existe entre la gestión pública y el sector privado, cuando de lo que se trata es de priorizar las sinergias entre los dos ámbitos. Un ejemplo de esta desarticulación es la política de promoción del turismo por parte del Estado: si bien ha sido constante y notable, se ha desarrollado prácticamente sin coordinación con el sector privado.

«Las actividades que desarrolla Promperú se realizan sin mayor coordinación ni consulta con el sector privado o los gobierno locales. Entonces, muchas veces la gestión estatal no logra resultados eficientes», considera Álvaro Benavides.

Nueva ley turística.
Se debe resaltar que el sector privado ha invertido en el turismo y se mantiene interesado en continuar fortaleciendo este sector con nuevos proyectos de inversión.

Ahora bien, en la nueva Ley General de Turismo (promulgada en setiembre por el presidente Alan García) se ha avanzado al considerar a esta actividad como de interés nacional, y a su tratamiento como una política prioritaria del Estado.

En la ceremonia de promulgación de esta ley, el presidente García destacó que dicha norma establece que el turismo debe ser una actividad sostenible, inclusiva y descentralista, que mantenga la esencia cultural del país; también debe ser un instrumento de lucha por el trabajo, el desarrollo y la erradicación de la pobreza.

Para efectos de la promoción de esta actividad, la ley crea un Comité Consultivo de Turismo (CCT), órgano de coordinación con el sector privado que tendrá las funciones de canalizar la comunicación entre el sector público y privado, y proponer acciones de facilitación turística, protección y defensa del turista.

Integrarán dicho comité dos representantes del Mincetur, uno de Promperú y uno de cada una de las siguientes instituciones: Cámara Nacional de Turismo, universidades, Colegio de Licenciados en Turismo, Federación Nacional de Guías de Turismo y las cámaras regionales de turismo; y también un representante del Ministerio del Interior y uno del Indecopi.

Los gobiernos regionales.
Por otra parte, los gobiernos regionales crearán un comité consultivo regional de turismo con el fin de formular recomendaciones sobre lineamientos de políticas relacionadas con la actividad turística en cada región. La norma también instaura la Red de Protección al Turista, encargada de proponer y coordinar medidas para la protección y la defensa de los turistas y sus bienes.

De esta forma se ha abierto una interesante oportunidad para la coordinación entre los sectores público y privado. El objetivo debe ser cristalizar una política de Estado que apoye decididamente el desarrollo del turismo en el Perú.

Aprovechando la crisis.
Este año ha sido muy difícil para el turismo en todo el mundo, pero algunos países han sabido aprovechar esta coyuntura. Colombia, por ejemplo, ha logrado incrementar sus llegadas internacionales con una campaña muy agresiva. La explicación de ese incremento es que algunos mercados, como el asiático, se han vuelto muy caros, por lo que aquellas personas que planeaban visitar esa región han decidido, más bien, ir hacia otros lugares, como Sudamérica.

Sin duda, situaciones difíciles como la actual abren oportunidades que nuestro país también podría aprovechar. Pero para ello es necesario contar con productos innovadores, con la incorporación de nuevos mercados emisores y una mejor atención a los ya explotados.

Conclusión.
Por último, aunque la perspectiva para este año es de un crecimiento negativo del turismo receptivo (que podría alcanzar -10%, según estimados de la Cámara de Comercio de Lima), las expectativas están puestas en la recuperación de la economía mundial, particularmente Estados Unidos y Europa.

Como ya se ha señalado, el potencial de crecimiento del turismo en nuestro país es enorme. Se trata de un sector importante para la generación de divisas (alcanzó más de 2 000 millones de dólares en 2008), pero además es una actividad con una extraordinaria capacidad para crear puestos de trabajo.

Si en el futuro inmediato se hacen bien las cosas, el Perú tendrá grandes posibilidades de convertirse en una potencia turística a nivel mundial.

Modificado el ( jueves, 19 de agosto de 2010 )
 
 

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